miércoles, 19 de mayo de 2010

La sombra del alba 6º capítulo


6. Un secreto a contraluz

Isabel abrió los ojos. La iglesia había sobrevivido al ataque de los bombarderos, porque solo se habían realizado en la zona llana del pueblo, pero las explosiones habían dañado la estructura externa del edificio resquebrajándola y quedando el santo edificio en un estado muy frágil.

Las fuerzas habían abandonado a la chica de los bucles dorados, su piel era de un tono ceniciento, apenas podía tener abiertos los ojos. Con las pocas fuerzas que tenía, Isabel intento ponerse en pie. No pudo ni llegar a sentarse.

-¿Qué… que me pasa...?- apenas dichas estas palabras, la consciencia empezó a esfumarse.

-Tranquila querida, pocas mujeres recuperan inmediatamente las fuerzas tras un parto.

Isabel, con un fuerte giro de cabeza, miro en la dirección de la voz, pero no podía enfocar bien la imagen, apenas podía respirar.

-Eh, ya la he dicho que se esté tranquila- Isabel empezó a vislumbrar la imagen de un hombre acercándose hasta ella.

-¿Quién eres tú?... ¡¿Qué me has hecho?!- El hombre al final llegó a Isabel y la sentó apoyando su espalda en un pilar de la Iglesia.

-¿Qué confianzas son esas mujercita, acaso me conoces? además ya te lo he dicho, casi nadie puede ponerse a correr tras un parto- El hombre dio de beber a Isabel de una petaca que guardaba en un bolsillo lateral de una larga gabardina que Isabel no pudo saber el color, ya que el individuo estaba a contraluz.

-¿Mejor?

-¿Quién es usted, que me ha pasado?- Isabel empezaba a recuperar la consciencia y a enfocar las imágenes.

-¿Sera verdad eso que dicen de las chicas rubias?- Aun a contraluz la sonrisa de aquel personaje se veía perfectamente, era algo extraño.

Tras recomponer los recuerdos de lo que sucedió antes de que se desmayase Isabel se agarro rápidamente la tripa hinchada… pero su tripa estaba perfectamente plana. Acto seguido aun estando delante aquel extraño se remango la falda y comprobó que sus piernas estaban bañadas de su sangre y a pocos centímetros de donde estaba ella tumbada había un pequeño charco de sangre.

-No... no, no, no… ¡¿qué...?!- No podía creerlo, ¿dónde estaba su niño, que había pasado?

-Entiendo que este desorientada, pero la he repetido ya tres veces que… - No le dio tiempo a acabar. Isabel había recuperado bastantes fuerzas y con toda su furia alzo rápidamente su mano abierta y la estrelló contra la cara de aquel sujeto que todavía no se había presentado.

El hombre cayó de espaldas al recibir la bofetada debido a que estaba en cuclillas frente ella.

Al levantarse la sonrisa se había borrado. Isabel empezó a sentir un aire gélido rodeando su cuerpo.

- Pensaba que podría dejarte vivir para que pudieras ver crecer a ese pequeño cabrón, pero veo que me darías más problemas que soluciones… tu lo has decidido por mi- El hombre sacó una pequeña pistola que tenía guardada en el mismo bolsillo donde estaba la petaca.

¿Qué… donde está?, ¡¡ ¿Dónde tienes a mi hijo? !!- Isabel empezó a recordar lo que le había ido diciendo aquel hombre mientras se recuperaba; su hijo, el parto, intento ponerse de pie, pero solo consiguió quedarse de rodillas.

- Lo siento querida, en serio, pensaba dejarte con vida- tensó el percutor de la pistola.

-¡¡¡ ¿Dónde está mi hijo? !!!- Isabel gritaba a pleno pulmón mientras sus lágrimas bañaban aquella cara que él había amado en otro tiempo.

-Lo siento… amor.

El disparo apenas se oyó, el bombardero estaba demasiado cerca.

4 comentarios:

  1. ¿La has matado? NOOOOOOOO ¿por que?, yo quiero mas por dios ¿y su bebe? quiero el septimo mañana jajajaja pero tendre que esperar

    besos

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  2. Pero como cortas el capítulo en lo mas interesante, no sé si mis nervios aguantarán hasta el próximo. Y la chica ¿no estará muerta no?

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  3. OMG diosss me quede corta quiero mas mas amas que paso esta muerta o no???? quiero el proximo capitulo graciassss por este emocinante capitulo y por avisarme =)



    saludossss aki te apoyo tu historiaaaa

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  4. Espero que no este muerta, y como dice el hombre que la había amado en el pasado, si es así porqué le dispara.

    Estupenda tu historia, me la recomendó Bonnie, y no se equivoco.

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