miércoles, 12 de mayo de 2010

La sombra del alba 3º capítulo



3. un infierno solitario


El cabo segundo, Aurelio Fuentes, recordaba con anhelo el cálido ambiente de Sevilla, una Sevilla que había abandonado para proteger a su querida patria, o eso creía. Como muchos militares que se unieron a la rebelión el cabo Fuentes pretendía erradicar las malas costumbres que se habían arraigado en la sociedad de entonces, pero igual que estos él ignoraba la mayoría de esas desfachateces que avergonzaban a su patria, pues la casi totalidad de las afirmaciones de los generales eran falsas. Aún así miles de militares se levantaron con sus generales a sabiendas de que era una guerra sin sentido, como la inmensa mayoría.

-¡¡Cabo segundo, en qué coño está pensado!!- Aurelio salió de sus ensoñaciones, mientras, la cara del sargento Mendoza enrojecía de furia por momentos.

-¡Perdóneme mi general!, estaba pensando en mi tierra.

-¡Su tierra es esta patria cabo, no una mierda de provincia! ¡¡Déjese de gilipolleces y vuelva al pelotón!!- El sargento dio con la culata de su rifle al cabo en la cabeza y este rápidamente volvió a su destacamento.

-Ojala acabe esto pronto-pensaba Aurelio.

El cuarto destacamento de infantería armada del cuartel de Sevilla llevaba caminando dos meses en dirección a Barcelona donde todavía el bando republicano liderado por el presidente Companys seguía resistiendo la embestida de los nacionalistas.

Días después de pasar la frontera de Aragón el destacamento tuvo órdenes de parar durante tres días y acampar. Los soldados estaban nerviosos, nadie sabía porque ordenaban parar a pocos días de destino. Al final Agustín Vallejos una persona de carácter fuerte, y de igual físico se acercó a la tienda del general.

-¿Mi general?

-¿Si, qué quiere Vallejos?- Máximo Mendoza, el general que dirigía el batallón se encontraba dentro de la tienda reunido con sus tenientes, seguramente estarían poniendo verdes a todo el personal, la arrogancia de los superiores no tenía límites.

-¡Soldado raso Agustín Vallejos como no informe a que es debido esta visita le haré fusilar cuando lleguemos a la próxima ciudad!- Vallejos a pesar de doblar en tamaño a más de la mitad del destacamento temblaba como un niño al ver a todos sus superiores mirándole como si no fuera más que una mosca que se había metido en la tienda.

-¡¡Hable, joder!! ¡¿Qué coño quiere?!- Al general se le empezaba a enrojecer la calva y Agustín sabía que si no reaccionaba pronto podía despedirse de volver a ver a su familia. Al final se armó de valor y les transmitió al general y a los tenientes el pensamiento de todo el destacamento.

2 comentarios:

  1. es raro que me guste esta clase de historias pero me encata¡¡¡ enserio es genial ENHORABUENA es genial sigue asi jaja ¿que pasó con Isabel?

    Besos

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  2. Ya tienes a una seguidora mas.
    Tenia razón la persona que me recomendó que me lo leyera, esta bastante bien, te felicito.

    Bonnie

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